Nació en Saladillo, provincia de Buenos Aires, el 22 de septiembre de 1938; radicado en Florencio Varela desde el año 1943. Cursó estudios primarios en la Escuela N° 11, Domingo Faustino Sarmiento y secundarios en la Escuela Industrial de la Ciudad de La Plata; es padre de una hija y tres hijos; y abuelo de nueve nietos, todos varelenses.
Participa en certámenes literarios a partir del año 1990; obtiene Premios que consisten en: Menciones Especiales, Diplomas y Medallas de Honor y es seleccionado para integrar Antologías Poéticas y Literarias, con sus obras, por diversas instituciones culturales y editoriales de reconocida trayectoria en el ámbito nacional.
A la fecha cuenta con diecinueve libros publicados y tres inéditos, conformados por cuatrocientas ochenta poesías, rimadas y medidas; treinta cuentos breves; ciento cincuenta pensamientos simples, así como notas de opinión, localistas y tradicionalistas; relatos; prosa poética; y diálogos de humor.
Además es el creador de un programa denominado La Lectura en las Escuelas, que desarrolla personalmente en forma privada, en establecimientos educacionales del distrito. También dirige la Escuela de Poesía para el perfeccionamiento de Socios-poetas del Círculo Literario Varelense y poetas amigos de la institución, y edita la Revista Panorama Cultural, con información de las actividades del Círculo Literario y publicación de obras literarias de los Socios de la entidad.
El 25 de Mayo de 2001 crea el Círculo Literario Varelense, del cual es Fundador, Socio Nro 1,y Presidente, hasta la actualidad; la Institución fue reconocida recientemente por la Intendencia Municipal de Florencio Varela como Entidad Cultural de Bien Público, cuenta con Biblioteca, Librería, Editorial, Escuela de Poesía, y Taller Literario.
Crea y organiza la Primera Escuela de Poesía, para perfeccionamiento de escritores y poetas Socios del Círculo Literario Varelense y poetas locales en general, marzo de 2003.-
Es distinguido con las Fajas de Honor Años 2001 – 2003, por la S. E. P. – Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires, por su libro “El Regreso del Payador”, 13 de mayo de 2003.-
Recibe el Premio San Juan Bautista, reconocimiento como Poeta y Escritor, por su trayectoria y ejemplo de vida, máxima distinción que otorga la Municipalidad del Partido de Florencio Varela a personalidades destacadas; recibido en el Centro Misionero, el 27 de junio de 2003.-
Crea y organiza el Programa La Lectura en las Escuelas, que desarrolla en forma personal en establecimientos educacionales, públicos y privados, del distrito con la participación de alumnos y docentes; octubre de 2003.-
Crea y organiza el Festival de Canto y Poesía, que se efectuado cuatro veces: el Primero en el Centro Cultural y Biblioteca Sarmiento, el 16 de julio de 2006; el Segundo el 1° de octubre del mismo año, en el mismo lugar; el Tercero en la Casa de la Cultura de Florencio Varela, el 22 de noviembre de 2008; el Cuarto en el Centro Cultural y Biblioteca Sarmiento, el 28 de noviembre de 2009;
Es reconocido oficialmente como Escritor por la Secretaría de Cultura y Educación de la Intendencia Municipal de la Ciudad de Saladillo, Provincia de Buenos Aires, incluyéndolo en el listado de autores locales y exhibiendo sus obras en la página web oficial; abril de 2007.-
El Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela Declara de Interés Legislativo Municipal por unanimidad, Resolución Nº 37 / 08, a la obra literaria en verso titulada: “El Regreso del Payador – Poema Telúrico Popular”, expediente H. C. D. Nº 20.046/08 sancionado en la 7ª Sesión Ordinaria del jueves 10 de julio de 2008.
Libros publicados:
Mis Pichones – Poemario – Publicado en 1995.
Desde el Corazón – Poesías Románticas – Poemario – Publicado en 1996.
Amanecer – Selección de Poesías Simples – Poemario – Publicado en 1997.
El Hada Raquel - Canciones, Poesías, Cuentos p/ Niños, publicado en septiembre de 1999.
Poesías Tangueras – Poemario – Publicado en noviembre de 2001.
Nociones de Versificación - Manual práctico, publicado en enero de 2002.
El Hornero – Poemario con temas escolares, publicado en febrero de 2002.
El Regreso del Payador – Poema Telúrico Popular, publicado en mayo de 2002.
Cuentos de Amor y de Esperanza – Narrativa, publicado en mayo de 2003.
Poesías y Cuentos Escolares - Poesía y narrativa, publicado en octubre de 2003.
Adolescencia - Poemario, publicado en noviembre de 2004.
Sueños de Cantor – Poemario, publicado en septiembre de 2005.
Poesías Criollas – Poemario, publicado en diciembre de 2005.
El Arte de Versificar – Manual, publicado en julio de 2006.
Poemas Para María – Poemario, publicado en octubre de 2006;
Paisaje de Tango – Prosa y verso, publicado en diciembre de 2007.
Vida Hogareña – Prosa, diálogos, publicado en marzo de 2008.-
Simples Poemas de Amor – Poemario, publicado en junio de 2008.-
Pinceladas Hogareñas – Poesía y Narrativa. publicado: diciembre 2009.-
Libros inéditos:
Los pájaros de Dios y otros cuentos – Narrativa
Agüita Mansa - Poemario
Tango, Pasión y Rimas - Narrativa
RECUERDOS DE SALADILLO, MI CIUDAD NATAL
Desde la estación del ferrocarril hacia el sur y costeando prácticamente las vías, corre la calle Leandro N. Alem, y va cortando las calles 12 de Octubre, Dr. Taborda, Av. Cabral, Joaquín V. González, Martín Fierro…
En la esquina de Alem y Cabral, funcionaba un almacén cuyo propietario era don José Manzolido, que atendía con su esposa, dos muy buenas personas de edad y sin hijos. Mi padre, Sebastián Faraoni, les alquilaba un dormitorio construido detrás del comercio, desde que se habían casado con mi madre, Elvira Irma Cotignola, porque le quedaba cerca el lugar de trabajo, por aquel entonces la panadería “Del Cañon”, a escasamente una cuadra, en la esquina de Alem y Taborda.
En ese dormitorio alquilado, detrás del almacén, nació mi hermano Carlos en 1936, y el 22 de setiembre de 1938, quien escribe esta nota, Julio Jorge Faraoni, hoy en día afincado en Florencio Varela, desde el año 1943.
Sólo cinco años viví en Saladillo, pero mi mente está llena de gratos recuerdos; por supuesto los recuerdos que quedaron en un niño de muy corta edad, pero que nunca olvidó al pueblo que lo vio nacer y el barrio donde transitó los primeros años de su vida.
Los propietarios de la panadería donde trabajaba mi padre, eran una familia de apellido Lenci; doña Graciana, la dueña, siempre que mi padre me llevaba, me ofrecía un pan de leche, y él todas las noches nos traía bizcochitos de grasa. También supo trabajar en la panadería de Tomas, otro comercio del mismo barrio.
Por Alem, pegado al almacén de Manzolido, había una vieja casa con frente y paredón de ladrillos sin revocar, allí vivía mi abuelo materno don Benito Cotignola, y su esposa, mi abuela Rosa La Regina, después que vendieron la chacra para acercarse al centro del pueblo por la necesidad, al ser personas mayores, de mejor atención para su quebrantada salud. A continuación existía un baldío y luego una pequeña pero coqueta casita, que mi padre hizo construir entre los años 39 y 40: nuestra casa, mi casa, la casa donde vivimos hasta el día que nos mudamos. El abuelo Benito Cotignola fue el primer chacarero propietario de una cosechadora a motor en Saladillo y distritos linderos.
Casi enfrente de nuestra casa vivía la tradicional familia De Iraola; Valerio fue el padrino de mi hermano, y Julio De Iraola, el mío; sé que Valerio llegó a ser Intendente de Saladillo, entre los años 1963 y 1966. En la misma vereda, hacia el sur, estaba la carnicería de Pepe Dalto, esposo de mi tía Isabel Cotignola, y tío del querido y bien recordado Tito Ferrari, artista muy reconocido de esa ciudad.
Enfrente de Manzolido había un comercio de ramos generales que le decían “Del Campo”; y haciendo cruz el bar de Nani; hacia las vías, sobre Cabral, la peluquería de Paulino; para el otro lado, hacia la calle Almafuerte, la peluquería de Machado, y al lado el taller mecánico de los Grecco; allí me llevaba mi padre para que jugara con los mellizos, que eran de mi edad.
Me acuerdo claramente del “ viejo Astudillo”, un pobre indigente que vivía en una tapera, unas cuadras más abajo; de Rosita Marchioni, una desquiciada, humilde pero buena, que vivía en un baldío de Almafuerte y J. V. Gozález; del tío de mi padre don Francisco Chiampichini, que pasaba con su auto por nuestra arenosa calle y se paraba a conversar; de sus hijos y de su campo donde se producían orejones de peras y duraznos, y los típicos jamones caseros; de mi tío Eugenio Cotignola y su chacra en 25 de Mayo, con el criadero de ovejas para la producción de lana; de mi tío Martín Cotignola, que arrendaba un campo en Sojo, al que íbamos los domingos a visitarlos, y tomábamos leche recién ordeñada por la tía Julia, y comíamos sandía fresca de la quinta, sentados en la gramilla debajo de los álamos; de mi tío Nicolás Cotignola, que vivía en la calle Alem, con su esposa Josefa Failace, mis padrinos de bautismo; de mis primas Pocha y Humilda, y su padre, mi tío Pancho Cotignola, que tenía su casa en Almafuerte, cerca de la esquina con Av. Cabral; de mi tía Dominga, que también vivía sobre Alem, con el esposo, un hermano de Pepe Dalto.
Recuerdo la fonda de Foresi, que era cuñado de mi abuela Rosa Bellesi, esposa de mi abuelo Severino Faraoni, y de Pocho Bellesi, primo y compinche de mi padre; esta fonda estaba frente a la panadería “Del Cañón”, Alem y Taborda, y hoy creo que es uno de los hoteles más importantes de la ciudad: el “Hotel Bellesi”, donde sus actuales dueños aún siguen siendo parientes míos, aunque por el tiempo y la distancia ni siquiera nos conocemos.
Mi abuelo paterno Severino Faraoni había vivido con mi abuela y sus seis hijos en una casa que estaba a media cuadra de la calle detrás de la estación; recuerdo su cultivada quinta, donde no faltaban las hortalizas, verduras, y árboles frutales, como guindos, cerezos y durazneros. Para el año 40 o 41, todos menos mi padre, habían emigrado a la Capital Federal. En 1943 nosotros nos mudamos a Florencio Varela, treinta kilómetros al sur de esa gran ciudad.
También recuerdo haber estado en el Corso, por Av. Belgrano, que siempre terminaba con gran despliegue de fuegos artificiales y cohetería alrededor de la plaza; recuerdo el cine pegado a la iglesia, donde vi por primera vez una película de Tarzán; de la casa de la familia Dezeo, muy cerca de allí, parientes de mi tía Juana Cotignola, casada con Domingo Dezeo; de la farmacia de Armendariz, cuyo propietario y el hermano, el Dr. Alejandro Armendariz, eran primos de mi madre; de la arbolada entrada del cementerio y los nichos donde ya, al mudarnos, reposaban los restos mortales de mis abuelos maternos…
Cientos de recuerdos, fijados en muy corto tiempo… pero que aún perduran en mi mente para que siga amando a esta maravillosa ciudad que me vio nacer… hace más de setenta años…
JULIO JORGE FARAONI
Enero de 2010
